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Descubrir que un hijo se identifica como therian puede generar sorpresa, dudas o incluso preocupación en madres y padres. El término therian se utiliza para describir a personas que sienten una conexión profunda (emocional, espiritual o identitaria) con un animal real. Para algunos jóvenes, esta vivencia forma parte de su proceso de autoconocimiento y expresión personal, por lo que afrontarla con información y empatía es clave para el bienestar familiar.
¿Qué hacer si mi hijo es therian?
El primer paso es escuchar sin juzgar. Cuando un hijo comparte algo tan íntimo, lo hace desde la confianza. Evitar reacciones impulsivas, burlas o descalificaciones permite mantener abierto el diálogo. Preguntar con respeto cómo se siente, qué significa para él o ella ser therian y desde cuándo lo experimenta ayuda a comprender su vivencia sin invalidarla.
En segundo lugar, es importante informarse. Existen muchos mitos alrededor del tema. Ser therian no implica necesariamente una desconexión de la realidad ni un problema de salud mental. En la mayoría de los casos, se trata de una forma de identidad personal que no interfiere con la vida cotidiana, la escuela o las relaciones sociales. Conocer estas diferencias reduce miedos innecesarios y evita conclusiones precipitadas.
Otro aspecto fundamental es cuidar la salud emocional del menor. La adolescencia y la niñez tardía son etapas de exploración identitaria. Si tu hijo muestra angustia, aislamiento extremo, cambios drásticos de conducta o dificultades escolares, puede ser útil buscar orientación profesional con un psicólogo infantil o juvenil. El acompañamiento terapéutico no es para “corregir” la identidad, sino para brindar herramientas emocionales y evaluar su bienestar integral.
Entorno Social
También es clave establecer límites claros y saludables. Aceptar y respetar cómo se siente tu hijo no significa renunciar a normas familiares básicas relacionadas con seguridad, convivencia y respeto. El equilibrio entre comprensión y estructura ofrece un entorno seguro donde el menor puede expresarse sin ponerse en riesgo.
La escuela y el entorno social merecen atención. Pregunta si se siente comprendido o si ha vivido burlas o acoso. El bullying puede afectar gravemente la autoestima. En caso necesario, dialogar con docentes u orientadores escolares puede ayudar a prevenir situaciones de discriminación.
Finalmente, recuerda que el amor y el acompañamiento parental son determinantes. Aunque no comprendas del todo esta identidad, demostrar que tu apoyo es incondicional fortalece el vínculo y la confianza. Las identidades pueden evolucionar con el tiempo; lo que permanece es la necesidad de sentirse aceptado en casa.
Afrontar que un hijo se siente therian no es un reto que deba vivirse desde el miedo, sino desde la información, la comunicación y el respeto. Un hogar seguro emocionalmente es el mejor punto de partida para que cualquier niño o adolescente crezca con autoestima y bienestar.











